Sábado, 2 de septiembre

El inmenso placer de volver a casa, a su olor y a todas las cosas que conoces a la perfección, sobre todo, el colchón, la almohada y la ducha. Las plantas están bien, un poco sedientas, pero vivas y fuertes. A las hiedras se les han caído bastantes hojas y no terminan de agarrar. La manguera ha crecido, inexplicablemente, dos o tres metros.

Al despertarme estaba solo en la cama. Ángela ya había hecho la compra y estaba en la cocina haciendo gazpacho y pollo al horno. Me ha recordado a cuando era pequeño y todo el mundo estaba haciendo algo en casa y sonaba música y era sábado. Ahora los fines de semana pasan rápido, pero antes, un sábado por la mañana guardaba horas y horas de diversión y aventuras por delante.

He recogido la mochila, ordenado algunas cosas y dormido la siesta. Dormir para acostumbrarse al lugar. Ángela ha encontrado 70 shekels en uno de sus pantalones (con lo bien que habíamos cuadrado nuestras pequeñas compras ayer en el aeropuerto Ben Gurion). Iremos a cambiarlos. Voy a preparar en la mesita los libros que quiero leer. La gente suele hacer propósitos con el inicio de año y es esa fecha la más reconocida para ello. En mi caso siempre era el inicio del curso, cuando pensaba en un abrigo bonito para otoño o en unas botas de piel, en dejarme el pelo largo de una vez y volver a ver a las chicas que me gustaban. Ahora también hago planes, aunque un poco diferentes.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s